Evento presencial · Madrid · 23 de mayo de 2026
7 aprendizajes que me llevo del 'Show me the Money'
Mi lectura personal después de pasar un día entero en un evento de educación financiera en Madrid, rodeado de ponentes del sector. Lo que vi, escuché y pensé. Sin filtros.
Si no tienes seis hipotecas, eres un pringao
La primera mitad del evento estuvo dominada por ponencias de inversión inmobiliaria donde el apalancamiento extremo se presentaba como lo obvio. Si te has sentido así en algún evento o vídeo de finanzas, no eres el único. El mensaje es más común de lo que parece, y más peligroso también.
La palabra "riesgo" ha desaparecido del vocabulario financiero popular
En casi ninguna ponencia se mencionó el riesgo de forma seria. Hablando en el descanso con Silvia Llorens —coach financiero especializada en deudas—, quedó claro que muchos de sus clientes llegan a ella precisamente por haber tomado decisiones sin contemplar que las cosas se pueden torcer.
El sentido común sigue siendo bien recibido
A pesar de todo, las pocas voces que pusieron tierra en el asunto —como Félix Fuertes o las ponentes de la mesa redonda de mujeres— recibieron una respuesta genuinamente buena del público. Es una señal positiva: la gente agradece que alguien le hable con cabeza, aunque no sea lo más sexy.
El conflicto de intereses está en todas partes
Prácticamente todos los ponentes tenían algo que vender relacionado directamente con lo que recomendaban. Eso no es necesariamente malo, pero es algo que hay que tener siempre presente cuando alguien te da un consejo financiero: ¿cuál es su negocio?
Lo sexy se sigue vendiendo, y seguirá haciéndolo
El 80% de las ponencias apuntaban en la dirección de "consigue mucho con poco esfuerzo, si encuentras la fórmula correcta". DeFi, inmuebles sin dinero, interés compuesto sin matices. El getting-rich-quick gana por goleada, y eso no va a cambiar pronto.
El criterio es lo más atractivo que puede tener una persona
La ponencia que más me impactó fue la de un experto en arte. No era el tema más financiero del día, pero se notaba que sabía de verdad de lo que hablaba. Tener criterio propio, no reciclar ideas ajenas, compartir una visión genuina: es algo casi irresistible cuando te lo encuentras.
Los límites te sacan la mejor versión
El formato de 20 minutos por ponencia obligó a todos a ir al grano. No todos lo lograron igual de bien, pero el efecto general fue positivo: cuando tienes un límite de tiempo (o de cualquier tipo), te obliga a estructurar, priorizar y ejecutar mejor. Una ley que aplica a mucho más que a los eventos.