La idea de libertad financiera suena genial.
Da igual cómo la entiendas y el significado que tenga para ti.
Ser financieramente libre suena sexy y apetecible.
El reto está en cómo de factible es serlo.
Y ahí se encuentra el gran problema (y negocio) de la libertad financiera.
Porque suena tan bien que mucha gente no la ve como una aspiración, sino como una necesidad para escapar de una vida que no le gusta tanto.
Y empieza a tomar decisiones y a hacer cosas extrañas que le alejan todavía más de aquello a lo que verdaderamente deberían aspirar:
Una vida donde tienen mayor capacidad de decisión, mayor opcionalidad y mayor libertad para elegir lo que quieren y lo que no.
Y todo eso tiene otro nombre:
Independencia financiera. No libertad financiera.
Quizá no te parezca tan sexy, pero la vida que te da ser financieramente independiente, al contrario de la libertad financiera, sí que es factible.
Si te interesa la propuesta, en este episodio Esteban se reúne con Dimitri para hablar en profundidad de este concepto tan desconocido.
Si te seduce la idea, dale al play.
Si te emociona la independencia financiera, ponte a trabajar en ella.
Porque si hay algo cierto es que poca gente va a lograr ser libre, pero todos pueden llegar a ser independientes si se lo proponen.